lunes, 11 de mayo de 2009

I.- VERANO.


     Es por eso ¿no es así? Son tus rasgos serios, tajantes, tu mirada dura, siempre, con un dejo de
amabilidad que invita, con una sonrisa perversa y madura que todo el tiempo te provoca un escozor en los labios. Simplemente hermosa. Simplemente perdida. Es tu soledad la que ha definido tus facciones, es por eso que miras como miras, y es por eso que creo que ya no escuchas.
Tu cuerpo blanco me recuerda el frío. Una mañana tranquila con un aire olor cereza que entra, levanta tu cabello y te abre los ojos al mundo. Una mañana blanca de lunares estrellados que alguna vez me regalaste. Una mañana que paso recostado en tu vientre deseando, solo deseando, besarte la espalda. Sí, definitivamente, eres una mañana de octubre que lleva sola toda una vida.
¿Qué puedo decir? Yo nací producto del frenesí juvenil, de las pasiones y de la poesía. quién soy para juzgarla. Yo también a mi manera he vivido solo, rodeado de gente especial, pero solo. Porque sólo a mí mismo me tengo. Abracé las artes y busqué en ellas un consuelo, una compañía, y un sueño a compartir. Te encontré a ti y quise darte mi soledad y mis pinceles, quise regalarte mi locura. Ese no tener que tenerme a mí mismo solamente.
Mi cuerpo es una idea que yo dibujé en un papel para que alguien lo pintara y le diera color a mi universo.
Mis cabellos caen sobre mi frente y enmarcan mi rostro en un cuadro gótico puntillista que toda mi vida subasté a la que tuviera más que ofrecer y que hoy, te regalo.
Me gusta pensar en mí mismo como una pintura cuyo lienzo tiene historia. Una historia que definitivamente quiero que sea contada una mañana de octubre para dos.

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