viernes, 29 de mayo de 2009

HAMLET


     Yo soy Hamlet, yo en mi ausencia, yo en mi soledad. Yo sin ti… Yo soy el rostro enmascarado, tu rostro sobre el mío, tu cara, mi cara, nota anónima que cae frente a tu puerta, muerto petirrojo, laberinto de color, muerto pajar, muerto guardado en un cajón. Ése soy yo, sin alas pero soy, aquel arcángel, aquél… ése… el que se queda, el que se va pero sin vuelta. Y cómo gira el mundo, que ahora veo con mis ojos lo que solía ver con los tuyos. Tus ojos, verdes aceitunas, tus ojos reposan sobre una copa de martini, y es el alcohol que los embriaga, la nostalgia de ese amor que ya no queda, ya no queda nada en la botella, que el amor sea el que sea, es la locura que te ciega, te ciega y no te veo, no te veo más, no te veo. ¿Qué arde que es deseo? ¿Es tu cabeza la que habito o es el hábito? O quizás ya no hay cabeza… sólo esa mascara, masca cara y te deja sin ella, ella la de Hamlet, la de Ophelia, pero no la mía, esa mía que no recuerdo, mi cara es la de Hamlet, la tuya la de Ophelia, de ti ya no me acuerdo, cuerdo… cuerdo… qué bien podría ser cuerpo si voltearas una letra, pero no, es cuerdo la palabra, la de falta de locura… ¡cuerda tú! Cuerda tú que no sueñas, no alucinas, no en quioscos ni en mares de cortínas, ¡no! Ése soy yo, el loco, el desquiciado, quiste insano, cáncer de ti… yo… color blanco que se entinta de morado, es la tinta de la pluma que se escurre por la boca, la que no llega al manuscrito, la que tengo que tragarme y pinta que pinta, letras escribes en mi estómago con náuseas y mareos y mareas de depresiones. Cuán profundo que se entierran en la tierra las agujas, cuán profundo el agujero, fondo oscuro, oscuro y hondo es el hoyo, sin conejo, sin vida, ni mundo maravilla; aquí no hay nada más que barcos encallados, muelles rotos masticados por la sal, por el vómito y los celos, capitanes muertos... No hay nada en este mundo más que oscura pesadilla, y el sueño es el deseo, qué deseo con ese anhelo de no despertar jamás, para quedarme por siempre en mi oscura y verde realidad.

miércoles, 27 de mayo de 2009

III.-OTOÑO.


     Mira, mira como llueve, truenos, gotas, sangre, ¡splash! lágrimas rotas de recuerdos estallados estrellados en la alfombra. Esta noche la maté, YO la maté y sólo quedaron sus uñas rasguñando las paredes. Yo la maté, la maté de desesperación y  la maté de angustia, con delicadeza la arranqué, la despegué de mi piel y la dejé tendida sobre mi cama.
     Era tal su ternura acechándome en las noches  que no puede contenerme y le amputé las manos…una a una y como hojas en otoño, las llaves de su corazón se desprendieron como tiza estrellándose en el piso, dejando marcas imborrables, sombras persistentes.
    Lo he intentado todo, TODO para borrarte de mi mente, hacerte arte, destruirte, deshollarte, aniquilarte y arrancarte de mi vientre, ... ¡Te arranqué de entre mi papel tapiz, y nada! Ahí te vas a quedar, atrapada entre palabras y fotografías, viviendo entre mis sábanas y el clóset,  ahí te vas a quedar, inerte y fría; porque tu ya estabas muerta cuando yo te creí viva, y bien dicen por ahí, que los muertos que uno quiere, no se mueren de verdad.

domingo, 24 de mayo de 2009

ANGUSTIA.

     Es esta realidad la que me molesta, este despertar entre sueños sin saber en donde estás, el adivinar a través de esa bruma y las cataratas en los ojos. Al principio es confuso y pálido, todo se bate de una luz lechosa, la falta de enfoque te sumerge en el desconcierto.
     Sin saber aun quién eres o dónde te encuentras permaneces recostado tratando de hilar la telaraña de ésta, que parece ser algún tipo de realidad ajena y distante; poco a poco, entre sombras e imágenes barridas, identificas formas y cosas arrastradas por conceptos...
      Las cortinas rojo sangre con corte recto y tinte tajante que bajan hasta descansar en ese piso verde de duela vieja y desgastada, las paredes... esas paredes de insípido amarillo con su negro escurrir de sensaciones, las fotografías de voces tristes, la ropa tirada que aun huele a  óxido, las huellas de la noche anterior, es ése tu destino que aun descansa tirado en el piso, ya no estás en el etéreo, no más Hamlet... Esta realidad es la otra, la angustiosa y metódica, la segregacionista que impune prejuzga con el dedo apuntándote a la cara ¿Por qué aquí? ¿¡Por qué!? ¿Por qué esta realidad de nuevo? ¿Por qué no sólo poder quedarse en el etéreo? Ahí en ese mundo maravilla donde viva un mundo de emociones mudas, vivir en ese paradero surreal donde salen trenes hacia lo subjetivo, donde el arribo es el nunca terminar o el llegar a ningún lado sólo para empezar de nuevo, ¡donde el tiempo no exista! Donde pase lo que pase me sienta en casa, seguro... donde YO, Rey, gobierne sobre el trono de mi eterna realidad...
      ¿Por qué no puedo dormir para siempre?