jueves, 3 de septiembre de 2009

YA NO SOMOS NADA DESPUES DE SERLO TODO.


     Soy petróleo y nada más, ¿me escuchas? Tí me quemas las entrañas y es el vómito del ansia el que me despierta en las mañanas, el dolor en la cabeza mientras pienso en ti; es el cáncer del amor el que nos come por dentro, y aun me ardes en las tripas cuando pienso en ti. ¿Acaso no lo sientes? ¿No lo sientes como yo? Cómo ardes en las tripas, cómo quemas por dentro… cómo quemas. Estas dentro de mí.
     Te fuiste para ser la nada y me llenaste de eso… ¡nada!, ¿Lo sabes? ¡¿Lo sabes?! Sólo quiero vomitar hasta sentirme vacío y que salga sangre por mi boca...
     Me siento vacío.
     Hoy me siento vacío, y entonces dices que durará hasta que lo quiera yo, entonces dices, ¡dices! éso dices y entonces… Lo querré por siempre o hasta que me vuelva loco de amor, lo que venga primero, no lo sé… lo que venga primero. De todos modos estoy destinado a revolcarme para siempre, a que me persigas en mis sueños, a morirme en tu memoria y arrancarme la cara para no verte jamás. Cómo ardes en las tripas, ¡cómo ardes! Quiero abrirme la piel y sacarte de mi, quiero ver mis intestinos y no encontrarte más, quiero olvidarte para siempre. QUIERO… pero no se puede, dices... ¡dices! y nunca vienes, vienes nunca, no regresas, NO. Pues quédate ahí, pero desaparece para siempre, pues soy petróleo y nada más, soy petróleo y nada más. Después de todo, somos nada después de serlo todo.