jueves, 2 de junio de 2011

LA CIUDAD DE LOS MUERTOS.



     Sueño con una ciudad de muertos, de almas solas y atormentadas, de hombres rotos con la cola entre las piernas y las manos heridas de tanto arrastrase. Aquí no hay más que edificios desolados, dejados al olvido, y desaturados son los colores de sus paredes fúnebres, fracturadas... frías. Silenciosa, así es esta ciudad a la que viajo cada noche, donde pocos caminan por sus calles de infinito azul silencio. El cielo negro y sin estrellas se ofrece a la cuidad como una enorme boca sedienta de silencio; en esta ciudad el aire no circula y la falta de esperanza es el pan de cada día, aquí la gente no respira.
     Cada noche viajo a esta ciudad y su gente olvidada pide por mí, se arrodillan y suplican por un poco de ayuda. Es esta gente la que me mira con una eterna tristeza y ese humo que les nubla los ojos como dos peceras de cristal rellenas de vapor. Son ellos los que ofrendan su tristeza a cambio de incertidumbre porque al menos la incertidumbre es algo más que muerte. Esta ciudad está llena de locos, y su gente no quiere morir, pues esta gente ya está muerta. En esta ciudad no hay espacio para las buenas intenciones, pues todos matarían para poder salir de ella, y soy yo el único que cada noche entra: el hombre que jamás la olvida, porque yo soy rey de esta ciudad de muertos y olvidados, yo soy dueño de esta triste y desolada realidad.

ENFERMO.

     Estoy enfermo de ti y de tu amor de celos que como buitres se ha comido tu rostro. Estoy enfermo y desganado de tu amargo sabor, de regalarte mi existencia, de darte mi energía y que la uses como papel maché para hacer papiroflexia. Me estoy asfixiando, asfixiando de ti y de tu constante inconformidad que me mantiene atado a una cruz como un cordero desganado, harto del dolor que provocan tus manos entrando como lanza en mi costado, y de la corona de pecados que postras sobre mi cabeza. Ya no quiero más que me corones Rey de un imperio de humillaciones, hoy te lo regalo, quédatelo todo, puedes tener mi indiferencia, mi inconformidad y mi silencio, pues a mi el amor ya me ha comido el corazón como las ratas se comen las paredes.
     Si un día tuve el mundo , pues no fue más un mundo de lodo, un castillo de barajas, y tú fuiste el lobo que se lo ha comido todo. Quédatelo...
     Estoy enfermo de ti.

miércoles, 1 de junio de 2011

AMOR

El amor no es más que estar muerto en vida. ESO ES EL AMOR.
Por eso yo no me enamoro, porque el amor ya me ha comido el corazón.