miércoles, 27 de mayo de 2009

III.-OTOÑO.


     Mira, mira como llueve, truenos, gotas, sangre, ¡splash! lágrimas rotas de recuerdos estallados estrellados en la alfombra. Esta noche la maté, YO la maté y sólo quedaron sus uñas rasguñando las paredes. Yo la maté, la maté de desesperación y  la maté de angustia, con delicadeza la arranqué, la despegué de mi piel y la dejé tendida sobre mi cama.
     Era tal su ternura acechándome en las noches  que no puede contenerme y le amputé las manos…una a una y como hojas en otoño, las llaves de su corazón se desprendieron como tiza estrellándose en el piso, dejando marcas imborrables, sombras persistentes.
    Lo he intentado todo, TODO para borrarte de mi mente, hacerte arte, destruirte, deshollarte, aniquilarte y arrancarte de mi vientre, ... ¡Te arranqué de entre mi papel tapiz, y nada! Ahí te vas a quedar, atrapada entre palabras y fotografías, viviendo entre mis sábanas y el clóset,  ahí te vas a quedar, inerte y fría; porque tu ya estabas muerta cuando yo te creí viva, y bien dicen por ahí, que los muertos que uno quiere, no se mueren de verdad.

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