domingo, 16 de mayo de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
DESNUDA.
Destellos de recuerdos, palabras, pedazos de imágenes que se me vienen a la mente, unos ojos tuyos por aquí, unos pedazos de palabras por allá, que sé yo. Leo un poco y de pronto todo tiene más sentido, de pronto me pregunto tanto y de pronto me contesto... que me gusta leerte, sólo así, que no me importa más, ya no... sólo quiero leer el siguiente, leer y leer y conocerte un poco mas, esta pieza con esta otra, y esta pieza no encajó, que más da, yo te entiendo... YO te entiendo, dices que te aterra, que te asusta... eso dices; pero a mi me encanta, a mi me gusta conocerte.
jueves, 15 de abril de 2010
martes, 13 de abril de 2010
Arribo Inoportuno.
Primavera - Abril. 2010.
Hoy te mudaste a mi cabeza… con maletas y todo. Cruzaste el travesaño de la puerta y cerraste con llave. Cuando regresé, las paredes ya habían cambiado de color, y había un ligero olor a cereza que sólo aparece en primavera… así es. Hoy te mudaste a mi cabeza… ¿ahora cómo se supone que voy a sacarte?
Hoy te mudaste a mi cabeza… con maletas y todo. Cruzaste el travesaño de la puerta y cerraste con llave. Cuando regresé, las paredes ya habían cambiado de color, y había un ligero olor a cereza que sólo aparece en primavera… así es. Hoy te mudaste a mi cabeza… ¿ahora cómo se supone que voy a sacarte?
domingo, 21 de marzo de 2010
FRÁGIL
Supongo que nos hubiéramos roto el corazón, éramos niños; estábamos llenos de tanto que romper...
SOMBRA
-Sombra 1- : ¿cÓmo vas hAMleT?
-Hamlet-: Pues... a veces me voy en bici, o en metro... a veces camino, pero últimamente nunca. No. Estoy enfermo... no salgo, no miro por las ventanas, nada... nada de eso, ni el té, ni nada.
Hay veces que sólo me siento aquí durante horas, no sé por qué, pero eso hago, hay veces que no.... pero lo que pasa es que... verás; no puedo salir, no en cuarenta días. No... no debo, son ellos, te lo digo... son ellos los que me enferman... o este lugar, si me viera mi madre diría que estoy convaleciente, pero no, estoy bien...estoy... vivo, o eso creo…a menos que este soñando, a menos que esto sea un sueño... porque sabes... últimamente he estado pensando seriamente en aquella platica que tuvimos... creo que ha cambiado mi vida... en serio... que me la ha cambiado por completo te digo... desde entonces no he podido dejar de pensar en ella... y... la enfermedad... la resequedad en la boca... todo... no lo sé... ni siquiera sé dónde he puesto el detergente... quizás solo sea que necesite más... qué más da... pero... espera! ... - - -... - - - ...- - -... ¿lo escuchas? ...---...---...---... ¡es el teléfono!, no... ¡es alguien!... llamándome... usando su propio teléfono, claro está... pero es alguien... llamando...quizás; ¡quizás sea ella! tengo que contestar, lo siento...tengo que contestar...
-Sombra 2-: Tú nO tiEneS TelÉfonO hAMleT...
sábado, 27 de febrero de 2010
JUEGO DE LLAVES.
Oscuridad total, un pequeño quiosco de madera vieja reside en el centro de la escena. Dentro, un tablero de marco ajedrezado. Treinta y ocho llaves aparentemente comunes se encuentran ordenadas sobre las casillas rojo y negro, encriptadas en la mesa de caoba oscura, encontrándose las instrucciones del juego en el borde de la mesa. No las leo, pues conozco bien las reglas: ella se encuentra sentada frente a mí, recta, irrompible, mirándome a la cara sin un solo pestañeo.
Me siento, observo, estiro la mano hacia el tablero mientras la luz blanco cenital se estrella sobre ella. La miro a los ojos. Tengo que jugar, éso lo se. A mi me tocaron las llaves rojas, ella tienen las negras... cierro los ojos mientras resuena en mi cabeza la Séptima Sinfonía de Beethoven Ópera 92 en A Mayor... Suspiro profundamente y abro los ojos. Ella estira la mano, toma una llave y mueve. Me toca...
miércoles, 27 de enero de 2010
SIN TÍTULO.
Es algo en su mirada, sí...hoy su mirada está mucho mas cargada de edad y de tristeza.
Alguna vez vi su mirada melancólica, la melancolía ahora ha dado paso a la seriedad. Este año ha pasado mucho más que otros, y la mirada a pesar de seguir siendo dulce, se ha endurecido. Ya no mira con tanto amor... ya no es melancolía… no. Es seriedad...
Hoy ha tenido menos alegrías pero no está afligido, ha visto la vida pasarle por delante de los ojos, ha visto cosas que nunca imaginó, es por eso que su mirada ya no ve como veía.
Izel
lunes, 11 de enero de 2010
jueves, 17 de diciembre de 2009
viernes, 30 de octubre de 2009
VEN.
2 de Noviembre. (día de muertos)
Dos copas de vino llenadas con atino
de sangre vieja obsesionada que jamás será tomada
Gotas de saliva caen a la barriga
del ansia contenida, ojalá estuvieras viva.
Siete velas negras de grasa de cochino,
serán gotas de amor que alumbren tu camino.
Una foto vieja que encontré hace siete días
y un mechón de pelo que corté mientras dormías.
Una carta tuya que espero me sea útil,
doce flores de los muertos, sol naranja cempasúchil
Dos calaveritas, cristal de azúcar caramelo,
tu nombre esta tallado en su frente con anhelo.
Un litro de sangre, papel periódico empapado,
muerto petirrojo y una cabeza de venado.
Este altar es un obsequio que yo hago para ti,
con flores y lamentos y tú….
ya estás aquí…
sábado, 26 de septiembre de 2009
MONSTRUOS
Ellos un día se conocieron y se amaron ciegamente, se bañaron entre besos, se llenaron de caricias, prometieron regalarse; regalarse el mundo entero, fueron todo par ambos y ambos fueron para todo, fueron uno, fueron. Hasta que un día como aquel en el que se conocieron y como si el otro no existiera, se borraron para siempre con la goma de la indiferencia y se dejaron solos.
jueves, 10 de septiembre de 2009
MAR DE MUERTOS.
Eres mar de muertos comidos por la sal, cadáveres de amor y recuerdos que flotan y chocan unos contra otros, su piel purpúrea son tus ojos y tu alma sus cabellos.
Eres mar de muertos que flotan como barcas tratando de llegar a algún lugar, quién sabe cual, pero aún así intentando. Eres dos o tres ojos desorbitados buscando a sus familias y sus últimos momentos, cuerpos de personas no identificados, muertos ahogados de tristeza con coronas de flores tejidas en sus frentes. Eres huellas digitales que ya no sirven para nada y nadan los cuerpos, nadan, nadan.
Eres hojas secas que caen pesadas con el tiempo, hojas que tapan coladeras, estanques mohosos de verde oscuridad, brisa gélida que te congela los pulmones, viento frío, tacto muerto; niños que se abrazan y se contraen como pequeños ratoncitos, frío que no te deja respirar; ojos de caballos con miradas derrochadas, tristes canciones que se ahogan en la nada, miradas de lamentos y sollozos mudos.
Eres animales viejos y cansados que serán sacrificados y después serán ofrendas para cuervos, vómito de enfermedades y mentiras que me invento todo el tiempo para no sentirme tan solo... o para no sentirme tan muerto.
Si, tú eres chozas de familias abandonadas en la nieve, recuerdos y retratos rotos, vitrales reventados; chimeneas con brasas que aun están ardiendo.
Eres muertes solas y abandonadas de ancianos en sus camas, reflejos de fantasmas que se postran en ventanas y los demonios que me comen por adentro, éso eres, el amor guardado en ataúdes. Palabras que se secan sin decir adiós y bocas que se escapan sin decir te quiero... miradas que no te miran a los ojos. Eres días de ayuno y meses de silencio, eres mar de sangre, eres mar de muertos.
jueves, 3 de septiembre de 2009
YA NO SOMOS NADA DESPUES DE SERLO TODO.
Soy petróleo y nada más, ¿me escuchas? Tú me quemas las entrañas y es el vómito del ansia el que me despierta en las mañanas, el dolor en la cabeza mientras pienso en ti; es el cáncer del amor el que nos come por dentro, y aún me ardes en las tripas cuando pienso en Ti. ¿Acaso no lo sientes? ¿No lo sientes como yo? Cómo ardes en las tripas, cómo quemas por dentro… cómo quemas. Estas dentro de Mi.
Te fuiste para ser la nada y me llenaste de eso… ¡nada!, ¿Lo sabes? ¡¿Lo sabes?! Sólo quiero vomitar hasta sentirme vacío y que salga sangre por mi boca...
...
...
...
...
...
Me Siento vacío.
Hoy me siento vacío, y entonces dices que durará hasta que lo quiera yo, entonces dices, ¡dices! éso dices y entonces… Lo querré por siempre o hasta que me vuelva loco de amor, lo que venga primero, no lo sé… lo que venga primero. De todos modos estoy destinado a revolcarme para siempre, a que me persigas en mis sueños, a morirme en tu memoria y arrancarme la cara para no verte jamás. Cómo ardes en las tripas, ¡cómo ardes!
Hoy me siento vacío, y entonces dices que durará hasta que lo quiera yo, entonces dices, ¡dices! éso dices y entonces… Lo querré por siempre o hasta que me vuelva loco de amor, lo que venga primero, no lo sé… lo que venga primero. De todos modos estoy destinado a revolcarme para siempre, a que me persigas en mis sueños, a morirme en tu memoria y arrancarme la cara para no verte jamás. Cómo ardes en las tripas, ¡cómo ardes!
Quiero abrirme la piel y sacarte de Mi, quiero ver mis intestinos y no encontrarte más, quiero olvidarte para siempre. QUIERO… pero no se puede, dices... ¡dices! y nunca vienes, vienes nunca, no regresas, NO. Pues quédate ahí, pero desaparece para siempre, pues soy petróleo y nada más, soy petróleo y nada más. Después de todo, somos nada después de serlo todo.
domingo, 23 de agosto de 2009
AUSENCIO EL PINTOR DE LA NADA.
Ausente y negra se encuentra la nada que pintada por la brocha de un pintor se extiende en un lienzo de continua oscuridad, brochazos de nada y salpicones de estrellas que invisibles se reflejan en espejos que no están.
Ausencio pinta de negro y vuelve a pintar; borra y crea conceptos de inexistente contenido, colores que se van de vacaciones, colores que se pierden en citas amorosas, imágenes que sólo existen en fotos veladas por el tiempo, no por la luz sino por la ausencia.
Tonos de grises que llueven en cristales de ventanas, formando gotas de aguarrás que deslavan soles que no brillan.Vapores de caricias que se elevan entre nubes de algodón, nubes que se van y se levantan corriendo entre corrientes de imaginación.
Pinta Ausencio a la nada con brochazos angustiosos, tratando de encontrar ideas entre hilos negros que se tejen en paredes, óleos invisibles, flores que no huelen, pinturas que estallan en eclipses de colores. Pinta Ausencio, ¡pinta!, trata de encontrar en la negrura de tu lienzo lo que no encuentras en la esperanza del momento.
miércoles, 19 de agosto de 2009
viernes, 31 de julio de 2009
NEGRO Y NO ESTÁS.

Abro los ojos, negro, podrías estar, no estás.
Enciendo la luz, es temprano, no tengo sueño, después de no dormir, de despertar a las cinco de la mañana, el mundo cambia, el mundo cambiará, el mundo cambia y es de otro color, el mundo es negro, es gris, con toques de brillos amarillos y naranjas, el mundo es un Van Gogh, calles infinitas e interminables destinos, sombras silenciosas proyectadas en las calles. Me gusta el mundo, me gusta a las cinco de la mañana, es su color azul silencio, es como si todo mundo hubiera muerto.
Abro los ojos, negro... no estás.
Enciendo la luz, me miro, ¿quién es el que está en mi espejo? Abro la llave, me mojo la cara, me miro, soy yo… El agua cae, me meto a la regadera, el agua cae sobre mi espalda, está fría o el frió soy yo, no importa, es sólo agua. Mis cabellos rubios caen sobre mi cara, miro mis manos , mis marcas, las uñas negras de mis pies, eso soy yo.
Negro.
Abro los ojos, no estás, una taza de café, mi libro es "Rol" de Xavier Villanova, no me recuerda a ti, este no, veo mi café, pienso… negro, café negro, le doy un sorbo, leo.
No estás, estoy yo en mi casa viendo una película que no entiendo, tengo un dolor fuerte en el estómago, me giro de lado y abrazo mi panza; negro... La película sigue, aún no la entiendo, veo un mosquito parado en la pantalla, la sangre en mi mano, la limpio. Ya no hay mosquito, las cortinas rojo carmesí me enmarcan mientras me revuelvo en mis cobijas, me levanto por un baso de agua. Negro.
Las calles son largas y no estás, dan un sentimiento de vértigo en cierta manera. Me refiero a las calles… camino en busca de una tienda abierta que me proporcione café, esta vez no hay libro, no hay luz, sería ridículo. Me siento en una banca pobremente alumbrada por un farol, me pongo la capucha, un venado pasa frente a mí, me froto la cara, veo mis manos y ya hay un café; lo miro, suspiro, lo tomo, no estás.
Aquí es, tu numero, tu recibidor, tu tapete de la entrada, la puerta entreabierta y una luz que proviene de adentro, una tetera chifla y un conejo come azúcar de una bolsa tirada en el piso, se cae una cuchara, el conejo corre, lo sigo, el agua del lavabo se desborda por debajo de la puerta, hay un espejo roto, no me veo, bajo las escaleras, entro a tu habitación, la luz de la ventana se hace blanca través de tu cortina, la neblina, el heno y ese toque desordenado, la ropa en el piso y tus cobijas revueltas, está todo, pero no estás, sólo una mancha de tinta y no estás.
viernes, 24 de julio de 2009
SOLEDAD.
A veces me paro frente al espejo y no me veo, mi reflejo simplemente esta sentado en el sillón sin querer moverse, viéndome con tal indiferencia como si fuera cosa de chiste. No lo entiendo, lo llamo y lo llamo y no me deja verle a la cara, ni siquiera se inmuta... en realidad poco creo que le interese, y si no es él, el acompañante de mi tan hermosa ella, llamada soledad, ¿entonces quién?
Ése mi reflejo era mi mudo confidente pero ahora sólo le veo la seriedad en el rostro y esa cara larga que le cuelga hasta el piso. Trato de animarle, de encontrarle los ojos, pero esos ojos hace mucho no reflejan mi inocencia. Afortunadamente mi sombra la cosí bien a mis pies y le di dos talonazos para estar bien seguro, sólo falta que ella también quiera irse, porque a fin de cuentas ¿cómo atrapas una sombra? Me refiero a que los reflejo... están ahí, encerrados, trazados tras espejos, aprisionados en cristales, pero no las sombras; ellas, libres, vuelan sobre camas y habitaciones, flotan como locas por todos lados, se esconden en los cajones y se escapan entre las rendijas de las puertas. Tenía que asegurarme, no vaya a ser que me pase como a ese niño que se fue a nunca jamás y regreso sin sombra, pues se dice que nunca la volvió a ver.
Mi reflejo ya no está, no se le ve más, ni siquiera en el sillón. Lo he buscado por la casa pero no está, ni en los espejos del baño ni en los de la sala. Desapareció, y desde entones mi sombra no se levanta de la cama por más que forcejeo y jalo con los pies. Ella se rehúsa a salir de las cobijas. Debo aceptarlo, se ha convertido en un peso. He querido descoserla, pero tengo miedo de que se vaya para siempre. Quiero salir pero ella no me lo permite. Tengo hambre, extraño el sol y estas paredes de sal me secan la boca.
Hoy estoy harto, cansado, hace un mes que no salgo y para colmo la luz decidió irse también. Sólo falta que el agua se congele.
Mi reflejo aun no vuelve; la sombra sigue igual, pero hoy lo decidí. Tomé las tijeras, me quité los zapatos, corté los hilos con cuidado y la dejé libre. Salió disparada de un lado a otro estrellándose contra las paredes y escurriéndose en el piso. De pronto se encontró con una ventana abierta y se fue volando acompañada de once campanadas del reloj, perdiéndose entre lomas y techos altos.
Hoy veo mis pies y los siento desnudos, expuestos. Mi reflejo nunca regresó del todo; a veces creo verlo pasar de un espejo a otro y brincar entre destellos, pero son pocas las ocasiones en que le veo una manga flotante o un pedazo de pelo, supongo que lo de la sombra no fue una buena solución.
No pasó mucho tiempo para que también quitara los espejos.
Ahora me encuentro solo, haciendo crucigramas y sopas de letras, yo y mi muy querida soledad, ella que nunca me abandona.
P.D: Publiqué un anuncio en el periódico: busco sombras y reflejos.
jueves, 18 de junio de 2009
LA REINA DEL SILENCIO.
Eres tú la que se esconde tras velados abismos, ese vago mirar que paso a paso camina sobre una estela de hielo fino y las agujas de tacones afilados que con trazado andar caminan sobre vidrios rotos. Hete ahí, sombra de siluetas que con uñas alargadas acecha en las noches, tinta sangre sobre ventanas de habitaciones vacías, vagos recuerdos, sensaciones frías, miradas, ecos; muertes de otoño.
Tardes de nada, de mutismo, palabras que se cosen en los labios... ratones donde viven lenguas y lenguas donde viven los ratones, miradas suaves, amables, reposan como canicas en una nebulosa de presente oscuridad.
Hete ahí en tu trono de promesas y caprichos, metida en tu terco traje de indiferencia que con puntas afiladas se adorna de cartas y promesas rotas, cuernos de coronas que se curvan cual caireles, son los rizos puntiagudos como espinos de rosales, son finas las facciones que afiladas y elegantes, te miran y te acosan en un entrelazar de ideas que no se hacen.
Y heme aquí, tu almohada de secretos silentes que con triste tinta gris pinta en las páginas de un diario vacío lo que pudo ser, lo que podría haber sido, ¿y qué sentido tiene acaso la entrega de un corazón sin remitente, si el destinatario no se inmuta con su presente? ¡Pues no hay tal! y no hay sentido... ni yo, ni mi armadura, ni mi espada ni mi pluma, ni nadie va a moverte de tu trono de raíces, de tu ciega indiferencia, ¡no se puede! no se puede robar un corazón que no quiera regalarse… ¿de qué sirven las promesas descompuestas que se rompen en el aire? No sirven. ¿En dónde están perdidos ésos, los lugares prometidos? ¿y de qué sirvo yo y mis palabras muertas que no llegan a ti, si tú no estás ahí para darles sentido? No estoy, estoy muerto, mi reina del vacío.
Tardes de nada, de mutismo, palabras que se cosen en los labios... ratones donde viven lenguas y lenguas donde viven los ratones, miradas suaves, amables, reposan como canicas en una nebulosa de presente oscuridad.
Hete ahí en tu trono de promesas y caprichos, metida en tu terco traje de indiferencia que con puntas afiladas se adorna de cartas y promesas rotas, cuernos de coronas que se curvan cual caireles, son los rizos puntiagudos como espinos de rosales, son finas las facciones que afiladas y elegantes, te miran y te acosan en un entrelazar de ideas que no se hacen.
Y heme aquí, tu almohada de secretos silentes que con triste tinta gris pinta en las páginas de un diario vacío lo que pudo ser, lo que podría haber sido, ¿y qué sentido tiene acaso la entrega de un corazón sin remitente, si el destinatario no se inmuta con su presente? ¡Pues no hay tal! y no hay sentido... ni yo, ni mi armadura, ni mi espada ni mi pluma, ni nadie va a moverte de tu trono de raíces, de tu ciega indiferencia, ¡no se puede! no se puede robar un corazón que no quiera regalarse… ¿de qué sirven las promesas descompuestas que se rompen en el aire? No sirven. ¿En dónde están perdidos ésos, los lugares prometidos? ¿y de qué sirvo yo y mis palabras muertas que no llegan a ti, si tú no estás ahí para darles sentido? No estoy, estoy muerto, mi reina del vacío.
viernes, 29 de mayo de 2009
HAMLET
Yo soy Hamlet, yo en mi ausencia, yo en mi soledad. Yo sin ti… Yo soy el rostro enmascarado, tu rostro sobre el mío, tu cara, mi cara, nota anónima que cae frente a tu puerta, muerto petirrojo, laberinto de color, muerto, pájaro muerto, guardado en un cajón. Ése soy yo, sin alas pero soy, aquel arcángel, aquél… ése… el que se queda, el que se va pero sin vuelta. Y cómo gira el mundo, que ahora veo con mis ojos lo que solía ver con los tuyos. Tus ojos... verdes aceitunas, tus ojos reposan sobre una copa de martini, y es el alcohol que los embriaga, la nostalgia de ese amor que ya no queda, ya no queda nada en la botella, que el amor sea el que sea, es la locura que te ciega, te ciega y no te veo, no te veo más, no te veo. ¿Qué arde que es deseo? ¿Es tu cabeza la que habito o es el hábito? O quizás ya no hay cabeza… sólo esa mascara, masca cara y te deja sin ella, ella la de Hamlet, la de Ophelia, pero no la mía, esa mía que no recuerdo, mi cara es la de Hamlet, la tuya la de Ophelia, de ti ya no me acuerdo, cuerdo… cuerdo… qué bien podría ser cuerpo si voltearas una letra, pero no, es cuerdo la palabra, la de falta de locura… ¡cuerda tú! Cuerda tú que no sueñas, no alucinas, no en quioscos ni en mares de cortínas, ¡no! Ése soy yo, el loco, el desquiciado, quiste insano, cáncer de ti… yo… color blanco que se entinta de morado, es la tinta de la pluma que se escurre por la boca, la que no llega al manuscrito, la que tengo que tragarme y pinta que pinta, letras escribes en mi estómago con náuseas y mareos y mareas de depresiones. Cuán profundo que se entierran en la tierra las agujas, cuán profundo el agujero, fondo oscuro, oscuro y hondo es el hoyo, sin conejo, sin vida, ni mundo maravilla; aquí no hay nada más que barcos encallados, muelles rotos masticados por la sal, por el vómito y los celos, capitanes muertos... No hay nada en este mundo más que oscura pesadilla, y el sueño es el deseo, qué deseo con ese anhelo de no despertar jamás, para quedarme por siempre en mi oscura y verde realidad.
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